Una vivienda con una base arquitectónica extraordinaria. Luminosa y casi de cuento, con dobles alturas y chimeneas que invitaban a intervenir desde el respeto.
El proyecto combinó mobiliario de su anterior vivienda con nuevas piezas cuidadosamente seleccionadas, buscando equilibrio y coherencia. En el despacho recuperamos la librería original, actualizándola con pintura y nuevos tiradores para darle una segunda vida y convertirla en uno de los espacios más especiales de la casa.
Sobre una base de blanco cálido, introdujimos notas de color muy medidas que aportan profundidad y carácter sin romper la serenidad del conjunto. Prestamos especial atención a luminarias, tejidos y detalles decorativos, y diseñamos piezas a medida como una mesa de centro con pufs ocultos que permite transformar el salón cuando hay
invitados.
El resultado es una casa sencilla y elegante, con el mobiliario justo y cada elemento elegido con intención, donde la luz, el color y los pequeños detalles construyen una atmósfera cálida y atemporal.
Fotografía: Carla Capdevila