Hay proyectos que nos permiten empezar de nuevo sin renunciar a aquello que nos hace sentir en casa. Este ático dúplex nace precisamente de ese deseo: disfrutar de una vivienda más cómoda y funcional, sin renunciar al diseño, la calidad de los materiales y el cuidado por los pequeños detalles.
Buscábamos aprovechar cada rincón al máximo y que arquitectura e interiorismo hablasen el mismo lenguaje. Para ello, diseñamos gran parte de la carpintería y el mobiliario a medida, integrando almacenamiento, puertas y panelados hasta hacer que muchos de ellos prácticamente desaparezcan.
Las puertas, siempre de suelo a techo e integradas en la arquitectura, adquieren un especial protagonismo. Algunas son bicolor: hacia el interior se muestran en el mismo tono que las paredes y hacia el pasillo se revisten de roble, reforzando la continuidad del conjunto.
Uno de los espacios más especiales es el pasillo que articula la zona privada. En un primer tramo, el panelado de roble integra las puertas del dormitorio de invitados y del baño, mientras un armario blanco oculta la aerotermia y aporta almacenamiento de apoyo. Más adelante, los materiales cambian y el pasillo se transforma en una estancia más de la casa: un vestidor compartido completamente entelado desde el que se accede al baño principal y dos dormitorios. Aquí, las manillas de las puertas y los tiradores de los armarios comparten el mismo diseño, haciendo difícil distinguir dónde termina una puerta y dónde comienza un armario.
Esta misma búsqueda de unidad continúa en toda la vivienda. El gran espejo del baño principal se abre hacia el vestidor para permitir verse con distancia, mientras el panelado se prolonga hasta la entrada para integrar una obra de arte que la propietaria quiso conservar en su nuevo hogar.
La madera de roble, la piedra, los textiles naturales y el bronce acompañan todo el proyecto. Este último aparece de forma sutil en las hornacinas de la chimenea, los estantes del gran mueble del salón, las lámparas, la grifería o los estantes del dormitorio principal. Las manillas de Gio Ponti, elegidas con especial mimo, refuerzan ese mismo lenguaje. Todo convive con soluciones pensadas para el día a día, como un gran mueble a medida que integra almacenaje, banco para descalzarse, soporte para la televisión y mobiliario del salón y comedor, o una alfombra diseñada específicamente para adaptarse al espacio.
La terraza y el solárium se conciben como una estancia más de la vivienda, con zonas para cocinar, descansar y disfrutar del exterior durante todo el año.
Cada decisión del proyecto nace del deseo de crear un hogar pensado para disfrutarse, donde el diseño y la funcionalidad caminan de la mano y cada detalle ha sido elegido con especial mimo.
Fotografía: Carla Capdevila